Lewis Mumford

La ciudad en la Historia

Para mi cumpleaños me regalaron “La Ciudad en la Historia” de Lewis Mumford, en una edición que sacó Pepitas de Calabaza. Muy bonita. Es un libraco gigante, con más de mil páginas y detalles por doquier. Es un estudio interesante sobre la evolución e involución de la ciudad a lo largo de la historia, desde las primeras ciudades hasta la actualidad. Imagínense toda la bibliografía que el autor utilizó. Me demoré como seis meses en leerlo bien, es decir, anotando las respectivas tesis del período, cosas que me interesaron y autores que servían de guía. Son esos libros que uno no puede leer de corrido, ni como mera entretención, porque siempre está el temor de olvidarlo todo.

Un profesor  de la Universidad decía que si uno no escribía sobre lo que leía, o no rescataba citas o no manipulaba el texto era como si nunca lo hubiera leído. Eso me traumó un poco. Asi que por eso se los advierto. Si tienen una memoria fantástica, no tienen por qué hacerme caso.

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Lewis Mumford, el autor de este libro, era un autodidacta que escribió de historia, filosofía y urbanismo. Este libro se considera una pieza fundamental de la historia del urbanismo en los años ’60. Es una biblia, un manual, es un libraco muy interesante. No me voy a detener a explicar cada una de las tesis del libro, porque la idea es que si les interesa, lo lean y lo disfruten o sufran por su cuenta. Me iré a lo más general y lo que, obviamente, me llamó la atención .

A Mumford no le interesa mucho la ciudad en el espacio natural, ni cómo la ciudad impacta el medio ambiente. Le interesa la ciudad como un objeto vivo y mutable. La ciudad como puro urbanismo, y cómo va cambiando y manteniéndose a través de los siglos. Una de las grandes influencias para Mumford fue el trabajo de Patrick Geddes, quien proponía hacer un trabajo holístico en los barrios, dando espacios públicos, áreas verdes y revitalizando zonas que ya estaban deterioradas. Es muy conocido por haber cambiado la fachada del Old Town en Edimburgo. Le quedó muy bonita. La filosofía detrás de Geddes es que el espacio puede cambiar la sociabilidad de las personas. Mientras mejor es su espacio y la calidad de vida en una ciudad, mejor es su comportamiento para con ella. Nadie quiere destruir o ensuciar algo que le es agradable o que siente como propio. Miren acá una foto de cómo está ahora. Es realmente agradable pensar en vivir ahí.

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Volviendo a Mumford, hay que señalar que su gran momento histórico es la Edad Media. En esa época encuentra que la ciudad funcionó de maravilla. ¿Por qué? Básicamente porque la ciudad estaba cohesionada como un núcleo en sí mismo, con todos los servicios disponibles gracias a la Iglesia. Servicios como escuelas, hospitales, refugios, etc. Además, la sociedad civil estaba organizada gracias a los mercaderes, quiénes se juntaban para conversar sobre la ciudad y exigir mejoras para todas las áreas. Por último, hubo una preocupación por la higiene de la ciudad, que se perdió con la Revolución Industrial. Curiosamente a lo que se pensaría, la Edad Media tuvo un gran esplendor en la construcción y manutención de la ciudad.

Hay que considerar también que la ciudad medieval era pequeña, a lo que estamos acostumbrados hoy, por lo que la cohesión era más sencilla. Y por esa misma razón, haber hecho ciudades que crecieran sin control no fue muy buena idea. Miren lo simpático que se ve todo en el medioevo.

Ciudad Medieval

La segunda parte del libro, cuando ya deja de hablar de la Edad Media, es muy pesimista. Mumford odia la revolución industrial porque arruinó la armonía de la ciudad. La industria destruyó todo. Dejó a la gente sin casas, a los pobres se los llevan a la periferia y los ricos se encerraron cada vez en sí mismos y no convivieron con nadie más. Se destruye el medio ambiente a cambio de carreteras, el tráfico estresa a todos, nadie se puede mover libremente. Todo mal.

Una de sus soluciones, y por las que luego fue criticado, fue la idea de “Ciudad Jardín”. Esta idea inglesa, consistía en crear barrios alejados de las industrias, que tuvieran muchas áreas verdes y se cohesionara a sí mismo. Es lo que devino en los “suburbios”. ¿Pero qué pasó? Hicieron bonitos barrios que arruinaron el medio natural de las zonas, construyeron casas que luego solo los ricos podían pagar y quedaron zonas alejadas de la ciudad. No sirvió de mucho, porque ya la idea de ciudad cohesionada había perdido su valor.Es cosa de pensar en Santiago. O en cualquier capital o ciudad grande. Los Ángeles es ya el arquetipo de la ciudad destruida por las autopistas y donde solo los ricos  viven en zonas amigables.

Si no quieren deprimirse mucho, lean solo la primera parte. Cuando va contando sobre el surgimiento de las primeras ciudades para luego pasar a la griega, a la romana (que también odia) y a la medieval, es realmente una delicia de leer. Hay varios detalles interesantes, desde la construcción de calles, de murallas, la higiene y la organización. Es muy interesante leer desde la ciudad desde el urbanismo, y cómo nos va impactando en nuestra vida diaria, e incluso, saber cómo vivían el día a día otras personas que ya no existen.

 

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