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Presentación Historia Secreta de Chile 3

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Antes de referirme a Historia Secreta de Chile 3, quisiera considerar aspectos relevantes de la trilogía. Lo que hace Jorge Baradit, a lo largo de sus tres libros, es poner en el papel la forma con la que, durante siglos, los seres humanos hemos aprendido historia. Esa forma es, básicamente, la narración. ¿Qué entiendo yo por narración? La forma literaria, escrita u oral, que recoge hechos concretos y los presenta a través de un narrador. La trilogía «Historia Secreta de Chile», a través de ejercicios narrativos muy bien ejecutados, nos presenta algunos hechos históricos de nuestro país que son importantes de considerar.

Los primeros acercamientos que tuve a la Historia, fueron a través del mismo ejercicio narrativo. Yo aprendí historia de Chile escuchando relatos que, mi abuelo materno, me contaba cada vez que me juntaba con él. Relatos de su historia familiar, relatos de hechos históricos que presenció, que leyó en algún libro o hechos históricos que se traspasaron oralmente.

La Historia de Chile se aprende, básicamente, de esa misma forma.

Historia Secreta De Chile de propone, a partir de esto, dos ejercicios notables para contarnos la historia de nuestro país. El primero ejercicio es el de rescatar esa oralidad, ese ejercicio narrativo, eso que nos permite empatizar y conectarnos con la historia y con los hechos que sucedieron, además de ayudarnos a comprender a sus protagonistas. A través de lo agradable que son este tipo de lecturas, Baradit nos enseña hechos importantes y también hechos que a él, como autor, le interesa enseñarnos. Lo que también es un ejercicio muy interesante.

Otro elemento fundamental de esta trilogía, es que a través de selecciones de hechos, personajes y procesos históricos, Baradit reafirma la necesidad, permanente, de leer Historia. La necesidad de volver a hacernos preguntas sobre lo que nos enseñaron, lo que se dice y lo que se asume como una verdad absoluta. Es así como en el tomo 1 y 2, Jorge intenta desnudar a los próceres de la patria, no para atacarlos personalmente, sino para quitarles las señales y las “verdades” que se les han puesto encima.

Este tercer libro, que es el que nos convoca, Baradit continúa con estos ejercicios narrativos y pedagógicos que caracterizan a la trilogía. Esta vez, Jorge, decide poner en primer plano a sujetos invisibilizados y poco investigados, es decir, a mujeres, indígenas, afrodescendientes y lesbianas.

Quiero aprovechar esta introducción al libro para recordar que los historiadores profesionales de este país, cuya primera generación data de 1840 y hasta entrado el siglo XX, escribieron mayoritariamente sobre guerras y sobre militares. No es sino hasta la década de 1970, o sea, 130 años después, que las mujeres empezaron a entrar a a la universidad a estudiar historia y ellas, son las que comienzan a investigar temas más diversos: como la historia privada, la historia de las mujeres, etc. Por lo que, le guste a la academia o no, los temas que no se refieren a hombres heterosexuales blancos o que se creen blancos, han aparecido en mucho menor medida en los libros y artículos que escriben estos profesionales.

Es por eso que quiero insistir con que Jorge los reúne y los pone en primer plano. Quizás primera vez que tantos sujetos, diferentes entre sí, pero a la vez, unidos por esta invisibilización permanente en la historiografía nacional están en un mismo libro. Con esto no quiero decir que no haya investigaciones, por supuesto que las hay, pero quiero aclarar que son pocas si comparamos toda la producción historiográfica chilena desde 1840.

Ahora, me voy a referir brevemente a tres relatos del libro que no sólo muestran pasajes interesantes de nuestra historia, sino que también reivindica a ciertas figuras y también nos presenta historias bien narradas que nos permite conectar con el pasado. Finalmente, el estudio del pasado solo es importante por lo que puede decirnos sobre nuestro presente.

El primer capítulo que quiero comentar es el tercero cuyo título es una pregunta que sugiere asombro: ¿Esclavos africanos en la Independencia de Chile? La introducción a este tema parte con una revisión de cómo los historiadores chilenos les quitaron importancia a los afrodescendientes en Chile. Siempre se dijo que no habían impactado ni que fueron relevantes. Esa afirmación debe ser puesta en duda.

En nuestra Independencia al menos dos batallones importantes, que cruzaron la cordillera en conjunto a O’Higgins y San Martín, estuvieron compuestas por negros. Compuestas por ex esclavos africanos que habían venido a Latinoamérica raptados y vendidos como piezas de cambio.

¿Es eso un simple dato freak?

No.

Hoy en día reconocemos que Chile está compuesto por una multitud de culturas diferentes, de pueblos distintos, y por supuesto que es relevante, que la gente sepa que también nosotros tenemos sangre de afrodescendientes. Que esa historia, indiscutiblemente, es parte de nuestro pasado. Que es importante saber que esta famosa Independencia también se llevó a cabo con gente que, contra su voluntad, tenían que pelear.

Eso al menos merece preguntarse un poco sobre esta “heroica” independencia. La guerra siempre es sucia. La nobleza viene después, o al menos, se escribe después.

En el capítulo central del libro y en la portada que, claramente, hace un guiño a lo que les cuento, Baradit recopila esta forma tan tradicional con la que se nos enseña a Mistral, cito: “una viejecita que escribía rondas infantiles, una figura vaga, una pobre señora que al parecer no tuvo hijos y que por eso inventaba cantitos para niños”.

A partir de esa premisa, Jorge, nos invita a conocer otros aspectos de su vida, su rol como intelectual, como cónsul, como feminista, como partícipe de la Reforma Educacional más importante que tuvo México después de la Revolución y por supuesto, como una mujer inteligente, manipuladora y “demasiado frontal” para lo que se buscaba de una mujer en esa época. No por nada se ganó el Nobel varios años antes que en Chile le dieran un premio. Esas cosas no son casualidades.

Por último, y uno de los capítulos que más me gustó, no solo por su contenido sino por la importancia de que alguien afirme, con tanta visibilidad de por medio, que el Estado durante el siglo XX se dedicó a matar a los trabajadores y trabajadores de este país.

En el capítulo titulado, justamente, Chile: cementerio de obreros, nos habla de cómo vivían los obreros a principios de siglo, en casuchas insalubres, con hambre, trabajando más de 12 horas al día, sin regulación laboral de ningún tipo. Y no con sólo eso, nos va contando todas las matanzas a obreros realizadas por el Estado, partiendo por la famosa Matanza de Santa María, pero también la masacre de obreros portuarios en 1903, el Mitín de la Carne en 1905, la masacre de Ranquil y suma y sigue. A través de este relato podemos entender que las matanzas no fueron ni un “se les pasó la mano”, ni tampoco un “hecho aislado” – palabra tan de moda hoy en día – sino que ha sido una constante. Una constante en la historia de Chile y por lo tanto, un elemento clave para entender nuestro siglo XX.

Quisiera, ya para cerrar, invitarlos a todos y todas a leer este libro. Un libro interesante, un libro que nos cuenta cosas que no todos conocemos, hechos que muchos también hemos olvidado, un libro entretenido, agradable, bien escrito. Yo personalmente lo disfruté mucho. Lo pasé bien leyéndolo y aprendiendo de él. Los invito a revisarlo, leerlo, comentarlo. Y aprovecho también agradecer a Jorge por escribir esta trilogía que, sin duda, ha permitido difundir la historia y obviamente a hablar sobre ella, como lo estamos haciendo ahora.

Muchas gracias.

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Un comentario sobre “Presentación Historia Secreta de Chile 3

  1. Me voy a desahogar. Como colega puedo decirte que aquellos/as historiadores que descalificaron con tanta arrogancia a Baradit y que hablaban como si todos pensáramos igual que ellos eran, desde sus años como estudiantes en la PUC, subidos al pony. Si hay algo que detesto es a personas/profesionales que creen tener la verdad absoluta y saberlo todo. ARGH. Por eso no aguanté en la academia: mucho ego, curacas y clanes, rencillas shulas… tóxico. Lo que ha hecho Baradit me parece loable y espero que la historia divulgada por escritores, periodistas, etc. vaya en aumento. Le hace bien al país.

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